sábado, 24 de enero de 2009

El mundo acabó.

El mundo acabó no tantas veces como historias escuchamos en el pasado. El mundo cerró un ciclo y terminó por ser otro mundo. Dejándonos de tonterías complicadas, el mundo terminó para muchas generaciones años atrás.
Veo una tv vieja y las noticias pasan a raudal, e imagino aquel año de 1914, cuando una generación de jóvenes entusiastas por un futuro prometedor corrían a los centros de alistamientos de sus ciudades y países. Así es, era la flor que esparciría el polén del progreso hacia el futuro. Eran vidas que años antes, disfrutando de alguna tranquilidad relativa, esperaban la entrada a un mundo mejor. Sin embargo, luego de 1915, el mundo pareció acabar para ellos.
Un periódico vuela y aterriza en mi espalda, tan débil y un poco fría. Entre línea y línea me puse en la carne de aquel habitante de París de 1789. Las premoniciones fantasmales de aquella revolución desde años pasados se hicieron realidad ese año. No disfrutaban de tranquilidad, es más, esta generación quería que el mundo acabase y así fue para ellos. Entre cabezas y guerras, su mundo real terminó.
Retumban los edificios y oigo las voces de personas que piensan entrar. La lluvia que cae me hace pensar si el mundo romano del 476 fue igual. Fue un mundo más duradero que los demás, lleno de riquezas en su momento, pero previsto para su final desde siglos atrás. Es como si viera frente mio a las generaciones que pasaron y vivieron esta caída, este fin de su mundo...ese año en que la historia rompió.
Se abren las puertas a gritos y el suelo tiembla por las pisadas de furia que hay. ¿Habrán sentido tal temor los conquistados? Los "indios" del nuevo mundo parecían relativamente estables en su propia realidad. Tan solo algunas profecías mostraban el mundo por acabar, pero nada más que eso. Dos o tres generaciones del siglo XVI no dieron crédito a sus ojos al ver como su mundo acababa quemado por las ansias de progreso de sus amigos evangelizadores.
Tantos mundos y tantos finales. Todos disipados por la onda del tiempo, por la maldición del olvido y por nosotros mismos.
Yo ahora aquí, veo enfrente mio lo que puede ser una rajadura más en la historia...
...pero para mí, mirando frente a frente a mis asesinos y una pistola, ya se acabó mi tiempo...

Manuscrito encontrado al lado de un cadáver aún no reconocido.
Año 4 de la guerra
14 de noviembre de 2o54

No hay comentarios: