No existía el brillo del sol bajo los pies de ella. Habíamos ido a Miraflores a pasear, sin saber a qué. En el camino, nos quedamos mirando la poca flora de la benavides, deseando ya llegar a nuestro destino y que el beso se repitiera. La rosa naútica enfrente de nosotros adornaba nuestra vista y consumía nuestro comentarios. Su pequeña falda no me interesaba por el momento, aunque mi desviada mirada escapaba a mi control. Eran abrazos y abrazos, a veces besos diferentes. Eran ambulantes interrumpiendo de vez en cuando nuestra vista amorosa, el sol bajando y olvidándose de nuestro amor.
Un mar púrpura lleno de parejas llenó mi mente, y ahora sus besos me sabían tan solo a saliva, una insípida mezcla de agua y fluidos. Bajamos por larco y su mente cambió. No sé si mi apariencia o tan sólo mi calentura influyeron, pero sus palabras me sorprendieron. Hacer el amor sin un paso ni preso, hacerlo ahora, porque no había otra hora. Tan pronto demonios! No lo pude creer. Estaba a un solo paso de convertir sueños e ideas en algo material. Claro que lo deseaba, pero con ella...no lo sé.
Las ventanas eran bien decoradas, la cama bien tendida, la tv nueva y ella toda descubierta. Todo pasa entre cuadros y no hay continuidad. Todo pasa entre minutos y horas, estaba listo ya?
Esta tocando mis entradas, invadiendo mi espacio vital. Esto es tan delicioso, pero soy tan temeroso. Fueron minutos y miradas, besos ya consumidos en actos insípidos. Tenía miedo, ya no lo queria, ya no lo deseaba, y no me importaba su piel blanca ni sus pechos rosados. Ya no la quiera más!
Tres horas más, de simples movimientos y ningún resultado en esto. Ya no la deseaba, pero ella a mí sí. Ya no quería sus besos, pero ella me los robaba. Aún era el temeroso sin saber qué hacer, ella estaba segura de su sueño a mi lado. Ya la había conquistado en el acantilado, ya no me importaba más. En pleno sexo mi cerebro dejó de producir la cocaína que me volvía adicto a algo o a alguien más. Mis palabras eran de locura y de ficción, como lo fue toda esa maldita noche (y que ella quería repetir).
Bajé y bajé, no deje la cortesía y la acompañé. La dejé y dejé, y junto con ella, tan solo mi sudor y mis suspiros. Ella nada en mí. Volveré a dormir y a ver la mañana como si ese día no hubiera pasado, a ser la mierda que seguro tú me has etiquetado. Ser un mortal más que se dio cuenta de su condición...es un paso ¿no?
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1 comentario:
no eres mierda, sólo un ser humano... mortal más
... me gusta cómo escribes x cierto
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