domingo, 26 de octubre de 2008

Malecón

-¿Sabes? Muchas veces vi el mismo mar, pero con sentimientos diferentes.

-Sí...supongo que todo este tiempo no tuviste a alguien tan cercano.

-Así es. Creo que aún no concibo la palabra "cercano" en lo que respecta a mí.

-¡Vamos!¡No digas eso!¿ Por qué siempre te das al abandono?

-No lo sé...de veras quisiera saberlo.

-Pero si sigues asi...yo no sé que haría si tú siempre vas a mostrar esos ánimos.

-¿Por qué?

-Porque tú me irradias todos tus sentimientos, porque no quiero verte así. De veras, te quiero mucho y no sé porque siempre pones esos ánimos.

-¡Jajaja!

-¿Qué pasa?

-Esas palabras me inspiraron a hacer algo. Eso es lo cómico.

-Pues...¡¿qué?!

-Quisiera besarte. Sí. Me muero por hacerlo, pero no lo haré. Ya otros labios han besado los tuyos y creo que solo sería otro rozamiento más si te beso ahora.

-Ahh...

-Quisiera dejar una huella en ti. Un beso no cumplirá ese objetivo. Otros más te han besado y no quisiera formar parte de "esos".

-Yo..

-No besare tu cuerpo; besaré tu alma. Creo que una mirada, unas palabras o abrazo lograrán eso en lugar de un simple beso. Mira el atardecer. El atardecer roza nuestras almas y yo quisiera hacer lo mismo en ti.

-Esto es...

-Al fin y al cabo, no te besaré. De seguro otros lo harán, pero yo...yo..aunque muera por hacerlo...no lo haré.

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