-¿Sabes? Muchas veces vi el mismo mar, pero con sentimientos diferentes.
-Sí...supongo que todo este tiempo no tuviste a alguien tan cercano.
-Así es. Creo que aún no concibo la palabra "cercano" en lo que respecta a mí.
-¡Vamos!¡No digas eso!¿ Por qué siempre te das al abandono?
-No lo sé...de veras quisiera saberlo.
-Pero si sigues asi...yo no sé que haría si tú siempre vas a mostrar esos ánimos.
-¿Por qué?
-Porque tú me irradias todos tus sentimientos, porque no quiero verte así. De veras, te quiero mucho y no sé porque siempre pones esos ánimos.
-¡Jajaja!
-¿Qué pasa?
-Esas palabras me inspiraron a hacer algo. Eso es lo cómico.
-Pues...¡¿qué?!
-Quisiera besarte. Sí. Me muero por hacerlo, pero no lo haré. Ya otros labios han besado los tuyos y creo que solo sería otro rozamiento más si te beso ahora.
-Ahh...
-Quisiera dejar una huella en ti. Un beso no cumplirá ese objetivo. Otros más te han besado y no quisiera formar parte de "esos".
-Yo..
-No besare tu cuerpo; besaré tu alma. Creo que una mirada, unas palabras o abrazo lograrán eso en lugar de un simple beso. Mira el atardecer. El atardecer roza nuestras almas y yo quisiera hacer lo mismo en ti.
-Esto es...
-Al fin y al cabo, no te besaré. De seguro otros lo harán, pero yo...yo..aunque muera por hacerlo...no lo haré.

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